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ALFONSO SOTELO
ABC de Sevilla
SEVILLA. El ex presidente del Betis, Hugo Galera Davidson, cargó ayer contra Ruiz de Lopera en una rueda de prensa celebrada en el Hotel Colón, curiosamente el mismo escenario en el que se intentó aglutinar y consensuar a los béticos cuando los noventa sólo habían asomado en los calendarios y la conversión en sociedad anónima era asunto prioritario en la agenda heliopolitana. La cabeza más visible del grupo opositor a Lopera aseguró que no desea «volver a ser directivo», ya que lo único que intenta «es democratizar al Betis, sacarlo de esta situación psicosopática y esperpéntica en la que vive». Estos fueron los puntos que Galera tocó.
Su intención. «No pretendo volver a ser directivo ni presidente. Presumo de mi etapa por su trasparencia y honradez, algo totalmente distinto a lo que pasa ahora. Nuestro objetivo es que el Betis se democratice, no desestabilizarlo. Vuelvo para decir la verdad, sólo deseo que se acabe esta situación dictatorial».
El periodo de ausencia. «Volvemos porque la situación mediática no era adecuada. Yo sé toda la verdad de la transformación en Sociedad Anónima Deportiva, que no es como se ha dicho. Sólo critico al Betis en su aspecto social y societario, no en lo deportivo. No se respeta al accionariado minoritario».
Temor por su integridad. «He estado callado y quieto porque cada vez que me movía, me han pasado cosas increíbles, que rayan la mafia. He temido por mi integridad cada vez que salía a la luz pública. He tenido daños más importantes, desagradables y de tan baja moral que tengo la sensación de repugnancia con esa persona porque estoy convencido que venían de él»
Fenómeno psicopático. «Lo de este hombre yo creo que es un fenómeno psicopático. Como Hitler en el Congreso nacional-socialista en Nüremberg. Ahí se movilizó a mucha gente que seguía al Fürher incondicionalmente. Luego, todo el mundo se da cuenta de los errores de la manipulación».
La llegada de Lopera. «A este hombre le movía una ambición económica enorme. La gente que vino a salvar al Betis no huyó por el dinero que había que poner, sino por no querer tener de compañero a alguien con su moral y con su ética. En mala hora lo traje».
La operación. «Hizo una operación por detrás con su propio banco para quedarse con el Betis. Si él hubiese lo sacado de la ruina, ¿hubiese sido necesario decirlo tantas veces? Teme que salga la verdad. Siempre se ha sentido perseguido por mí y por eso me lanza dardos. Además de ver valorado su ego, encima gana dinero. Los beneficios se los reparte entre sus empresas y luego el Betis las contrata para cubrir su presupuesto. Cuando el beneficio baja, el negocio no es tan grande y hay que irse del Betis. No se va porque le critiquen, sino porque su egolatría es tan grande que no soporta ni la mofa ni la burla».
La operación urbanística. «Él busca una justificación para irse y vender el club con una operación urbanística de por medio. Yo negocié la venta del estadio, pero en un escenario distinto, yéndonos a La Cartuja con beneficio para el Betis. Ahora sería para la mayoritaria».
Supuestas irregularidades. «Existe una operación urbanística con una propiedad del club. También contratos entre empresas del Lopera y del Betis. Cuando se establecen los 1.175 millones de capital social, se deben 300 de una compraventa del estadio del señor Retamero y a la que se dijo que no en una asamblea. Cuando se cubre el capital pasan a ser deuda. Debería haberse repartido entre los accionistas y no se hizo. Existen también irregularidades en el cambio de los estatutos».
Su propuesta. «Que se vaya y venda sus acciones a un valor real. Luego se constituye una comisión mixta para decidir cómo se ponen a la venta. Estoy dispuesto a poner también las nuestras. Dentro de la venta no puede ir el estadio que es patrimonio del club. No puede ser una propiedad enajenable por el Consejo, debe ser sólo beneficio del Betis».
Llamamiento al alcalde. «Al alcalde le solicito que no deje llevar a cabo una operación urbanística con el estadio si el beneficio no es para el Betis. No puede ser todo para la mayoritaria».
Venta del estadio. «Dice que vendí el estadio a De Caldas, pero no lo hice. Es más, le quité el poder a Proinsur, en una asamblea en la que estaba a mi derecha, donde se acordó vender al Ayuntamiento si el Sevilla también vendía».
Mensaje a la afición. «Es quien más puede presionar para democratizar todo. Hay que poner las cosas encima de la mesa para cortar esta situación y que se estudie nuestra propuesta, con trasparencia, para distrubuir bien las acciones, porque a eso se comprometió con las peñas».
Los 400 millones. «Cuando no podíamos cubrir los 400 millones de pesetas de capital social, el entonces secretario de Estado para el Deporte, Gómez Navarro, y el director general de Deportes, Cortés Elvira, me llamaron. El Gobierno lo intentaría solucionar mediando con las cajas para que éstas compraran las acciones y las vendiesen en sus sucursales. Pasado un año, pagaríamos las que no se vendiesen con intereses. Yo se lo comento muy feliz por la operación a mi Consejo. Cuando se fue a firmar la minuta, Gómez Navarro me dice que mi vicepresidente -Lopera- lo había llamado para parar todo porque él ponía los 400 millones. Eso era a los dos o tres días del fin del plazo, por lo que no podíamos hacer nada. Nos fuimos porque no podíamos tener un compañero con esa moral. Su obsesión era hacer negocio. No puso más de 12 ó 13 millones de pesetas y tiene el 60 por ciento del accionariado».
La «habilidad» de Lopera. «A mí no se me ocurre hacer nada nunca que no sea ético. Lopera avaló en mi directiva 50 ó 60 millones de pesetas. Cuando empieza la suscripción, todo se transfiere en la sucursal del Hispano que está cerca de su casa. Dispuso de de esos 400 millones y con los de todos los accionistas compró todo. Los verdaderos propietarios del capital social son los 475 millones que pagaron los béticos y por saber eso he tenido siempre esa presión».
Una posible venta. «Dudo que se pueda vender fácilmente porque, en operaciones así, se audita todo. Y si se vende, se hace con reservas para hacer frente a las irregularidades que se tenga. Por ejemplo, hay dos hipotecas por 17 millones de euros de la división del estadio en parcelas. Nos preguntamos por qué se hace».
Sindicación de acciones. «Se están sindicando las acciones para conseguir el cinco por ciento para tener el poder político que dan ese número de acciones. Con él se puede solicitar una auditoria, una junta general extraordinaria y pedir responsabilidades al Consejo. No queremos llegar a esto, pero si no se democratiza el club, no hay más remedio».

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