Matrimonio de conveniencia.

No hay que ser ningún adivino para saber que ese matrimonio de conveniencia que forman Lopera y León tiene una bomba en su interior que puede estallar en cualquier momento. Y el momento en el fútbol siempre es cuando aparecen los malos resultados. Tiempo al tiempo. No corramos.
Lopera no se ha marchado de la presidencia del Betis para dar paso a nuevos rostros (aunque en el caso de León, de nuevo tiene poco) sino por haberlo echado la afición verdiblanca. No olvidemos este detalle. Lopera, de haber sido un presidente bajo las leyes anteriores a la creación de los equipos de fútbol en sociedades anónimas, a esta hora estaría en su casa por orden de la grada. A Lopera lo *único* que le sigue atando al Betis, y al Betis con Lopera, es un paquete de acciones que vale y produce demasiado dinero como para olvidarlo al sentimentalismo. Y Lopera, lógicamente, no quiere soltar el becerro de oro ni, lo que es más importante, el oro del becerro que tan *inteligentemente* supo comprar hace 14 años ante nuestras propias narices béticas.
Vamos a ir copiando en este blog todas y cada una de las declaraciones de León a la prensa. Conociendo al personaje, será una tarea costosa y cuantiosa, pues nada le gusta más al nazareno que salir en los medios. Pero lo haremos. Y dejaremos que el tiempo, poco a poco, ponga en su sitio todas y cada una de las *milongas* que venimos leyendo del señor del *nuevo talante*. No es que seamos adivinos, simplemente es que lo conocemos de antiguo y sabemos cómo terminan algunos amores en los tiempos del cólera.
Desde aquí apostamos que esa concordia entre Lopera y León no resiste una tormenta, pero lo peor es que la pantomima la pagará, una vez más, nuestro Betis.
Conocemos a don Pepe y padecemos a don Manuel desde hace demasiado tiempo: tanta estulticia no puede traer nada bueno a los béticos.
Aunque, tiempo al tiempo.
