Curso CCC de empresario futbolístico.

Supongamos que usted es el dueño de un club de fútbol. Supongamos, además, que usted es propietario de otra empresa que llamaremos *K*. La empresa *fútbol* y la empresa *K*-de ambas es usted el dueño, no lo olvide- firman un contrato por el que la segunda le garantiza a la primera cubrir todos su gastos de la temporada. A cambio, la empresa *fútbol* le permite gestionar todos sus ingresos a la empresa *K*, ¡pero todos, todos, todos!, y le garantiza un tanto por ciento de los beneficios posibles del matrimonio mercantil nacido entre ambas. ¿Para qué este contrato? Digamos - mejor, le dice usted al mundo mundial, como propietario de ambas empresas- que así la empresa *fútbol* se garantiza no tener nunca, ¡nunca!, déficit en sus cuentas. La empresa *fútbol* será la mercatil más saneada del mundo mundial, podría ser el lema. Añadamos el pequeño detalle de que en la empresa *fútbol* usted es el accionista mayoritario, aunque no único, y en la empresa *K* sí es usted el único propietario, aunque no lo parezca.
Así las cosas, usted podrá traspasar, cuando lo crea conveniente, ingresos provenientes por ventas de la empresa *fútbol* a la empresa *K*. Veamos cómo. Usted ha comprado un jugador en 10 con cargo al presupuesto de la empresa *fútbol* cuyos gastos son garantizados por la empresa *K*. En un momento dado decide vender ese jugador a la empresa MRDL, por ejemplo, en 20, es decir, tiene un beneficio de 10 por la plusvalía producida. Pero ¿quién gestiona todos los ingresos de la empresa *fútbol*? Efectivamente, premio para el caballero, la empresa *K*, proveedora financiera oficial de la empresa *futbol*, se encargará de gestionar esas plusvalía y todas las que hubiere o hubiese.
Al mismo tiempo, usted ha presupuestado 27 en el total de gastos de la empresa *fútbol* para esta temporada, aunque lo normal son 30 de ingreso por taquilla, socios, televisión, publicidad, etc, es decir, la empresa *K*, de la que usted es único propietario, no lo olvide, gestionará ingresos por 30, mientras que la empresa *fútbol*, de la que usted no es el único propietario, gestionará gastos por 27, a pesar de producir ingresos por 30.
SALIDA DE INCENDIO: Si ALGUIEN LE DESCUBRE EL TRUCO, y alguna vez, por alguna razón desconocida, la empresa *fútbol* comienza a tener déficit, a pesar del contrato con la empresa *K* que le garantizaba todos los gastos del año y no tener ¡NUNCA! número rojos, usted, como buen hombre de negocios, deberá abandonar la empresa´*fútbol*, poner a un propio en su lugar, y seguir manteniendo el control y la propiedad de ambas empresas desde la sombra. Y si alguien se tiene que joder que sea la empresa *fútbol* que para eso es usted un empresario ejemplar.
Coda: evidentemente este es un ejemplo que no tiene parecido con la realidad. A nadie medianamente decente se le ocurriría hacer algo así.
